Cosas del Centro Municipal de Mayores
del Distrito Norte de Córdoba
"Antonio Pareja García"

DESFIBRILADOR

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En el año 1.990, encontrándose en el Aeropuerto de Munich, el titular de esta página sufrió un infarto de miocardio. Afortunadamente, aquél Aeropuerto disponía de desfibriladores públicos, y gracias a uno de ellos el que esto escribe salvó la vida. Hace ya 19 años, y aquí seguimos como si tal cosa. Bueno, como si tal cosa no, pero ése es otro cantar. Honor y agradecimiento a los previsores alemanes.

Cuando alguien sufre un infarto, la probabilidad de supervivencia se reduce entre un 7 y un 10% por cada minuto que pasa sin que reciba una desfibrilación. Las máximas posibilidades de superarlo se sitúan dentro de los 4 minutos inmediatamente posteriores al ataque. Se calcula que podrían salvarse hasta 100.000 vidas anuales si se extendiese el uso de los desfibriladores.

Un desfibrilador es un dispositivo que administra una descarga eléctrica al corazón a través de la pared torácica. Sus sensores integrados analizan el ritmo cardiaco del paciente, determinan cuándo es necesaria la desfibrilación y administran la descarga con el nivel de intensidad apropiado. Un desfibrilador puede restaurar el ritmo cardiaco normal a un paciente de ataque cardiaco o de muerte súbita. Los modelos portátiles actuales permiten a más personas actuar adecuadamente ante una emergencia que requiera desfibrilación.

En la serie de televisión norteamericana "Los Vigilantes de la Playa", aparte de otras cosas, pueden encontrarse reiteradas secuencias en las que se utilizan desfibriladores para la reanimación de ahogados, complementando la respiración artificial con otra tecnología que está salvando muchas vidas en los países avanzados en que se va implantando. Ciertamente, los Centros de Mayores son lugares en los que sus usuarios, por razón de su edad, están más expuestos a sufrir un infarto.

Dada la evidente importancia del acceso rápido a los desfibriladores, el Departament de Sanitat de la Generalitat de Catalunya ha puesto en marcha recientemente un plan por el cual se formará o reciclará a más de 9.000 profesionales de urgencias y de transporte sanitario sobre el uso de estos dispositivos. Además, 274 centros de asistencia primaria catalanes y 354 ambulancias serán objeto de la instalación de equipos desfibriladores en un programa de tres años de duración.

Más tarde o más temprano, en nuestra Casa alguien sufrirá un infarto de miocardio. La posibilidad de salvar su vida es suficiente motivo para que se coloque allí uno de estos aparatos, y de que se organicen cursos de especialización entre los socios, que suelen impartir médicos proporcionados por los fabricantes de los aparatos. Incluso vemos con entusiasmo la posibilidad de situar desfibriladores en todos los Centros Municipales de Mayores, que podrían ser financiados por la Junta de Andalucía, en una campaña similar a la de la Generalitat de Catalunya que hemos mencionado.

Un buen desfibrilador automático homologado cuesta alrededor de 1.000 euros, pero eso para comprar uno sólo. Hay decenas de fabricantes.



© Gonzalo Chacón Díaz - DNI 31.067.192 B - Socio nº 6